La meditación es una técnica ancestral que ayuda a las personas a conectarse con ellas mismas y con su entorno, para favorecer así su salud, bienestar, autoconsciencia y sabiduría. Su práctica enriquece todos los aspectos de la vida: cuerpo, mente, corazón y espíritu.

Etimológicamente, meditar significa actuar centrado, desde el centro. La meditación ayuda a las personas a estar presentes, y a encontrar la paz del corazón… Y cuando uno está en paz, está en su centro.

La meditación crea un puente entre los dos hemisferios del cerebro, favoreciendo así la fusión de la dualidad, y facilitando la claridad, la creatividad, la serenidad y la creación consciente.

Cuando uno medita, está totalmente presente y es consciente de su propio cuerpo, de sus pensamientos, de sus sentimientos y de su entorno. La meditación elimina el cansancio, regula los niveles de estrés, y permite que la mente reduzca su ritmo hasta el punto de poder escuchar conscientemente las respuestas que se buscan.

Hay muchas maneras de meditar. Hoy en dia existen muchos tipos de meditaciones, tanto pasivas como activas, en quietud y en movimiento, con ojos abiertos y con ojos cerrados, sol@ y acompañad@, más físicas, más sensoriales, más mentales, más energèticas…

El movimiento y la danza orgánica son meditaciones en movimiento, puesto que favorecen la conexión con un@ mismo, el estar presente ‘aqui y ahora’ y la autoescucha, mediante la expresión auténtica del ser.