Sé suficientemente valiente para crecer y convertirte en la flor que estás destinado a ser.

Osho

Todos tenemos una semilla dentro de nosotros, con el propósito de llegar a su máximo potencial.

Pero para que la semilla se convierta en flor, o en árbol, o en trigo, hay que atreverse a salir de la oscuridad hacia la luz, de lo conocido hacia lo desconocido, de la protección de la cáscara hacia la vulnerabilidad de los primeros brotes tiernos.

La semilla no sabe lo que le va a pasar, está protegida y escondida dentro de su caparazón…  Posiblemente también ignora el potencial que tiene dentro de sí, pues aún no conoce la flor, el árbol , o el trigo que puede llegar a ser.

Aún así, la semilla siente el impulso de arriesgarse, de emprender su camino. Sin ninguna garantía, rompe la cáscara y se abre camino en la oscura y húmeda tierra, sorteando las piedras y los obstáculos que va encontrando en su viaje hacia el sol. Y brota frágil y desprotegida, exponiéndose al mundo, sola, confiando que poco a poco va a encontrar todo lo que necesita para crecer, florecer y convertirse en aquello que está destinada a ser.

Así como la semilla, también nosotros tenemos el propósito de llegar a nuestro máximo potencial.  Y el viaje no siempre es fácil, hay retos y obstáculos que superar, hay que salir de nuestra zona de confort, no hay nada garantizado. Aún así, todos sentimos el impulso de crecer, florecer y convertirnos en aquello que estamos destinados a ser.

Con el movimiento, la danza y la terapia orgánica te acompaño en el proceso de ir de la oscuridad hacia la luz, de lo conocido hacia lo desconocido y del miedo hacia el amor, con el fin de apoyarte y ayudarte a desarrollar tu máximo potencial.

 

Susana Ros