¿Qué hay detrás de esta frase? Por cierto, muy utilizada en entornos terapéuticos y de crecimiento personal.

Uau, esto me interesa mucho, me iría bien, me parece genial, y además siento que lo necesito. Mmmm… pero ahora no es un buen momento para mí. No dispongo de tiempo, no tengo suficiente dinero, no me parece tan urgente, no cuadra mi agenda con la tuya, tengo otras prioridades… Ya te llamaré cuando sea mi momento.

Tic- tac, tic-tac, tic-tac, … y los días, las semanas y los meses pasan. Y nos olvidamos de aquello que tanto nos interesaba y que tan bien nos iría.

Ciertamente, a veces simplemente no es el momento, punto. Entiendo que, como en la naturaleza, todo tiene un momento. En esto estoy totalmente de acuerdo. Hay un momento para preparar la tierra, para cosechar, pare regar, para sacar las malas hierbas, para recoger los frutos, para comer los frutos, para podar… etc. Pero, ¿cuántas veces se utiliza esta afirmación “ahora no es mi momento” como excusa?

A veces sucedo lo contrario, nos vamos al otro extremo.

Por favor, lo necesito ahora, lo quiero ya, es muy urgente, no puedo esperar ni un segundo más.

No hay tiempo.

¿Es este realmente el momento adecuado? ¿O estamos buscando una barita mágica que nos saque de allí donde nos hemos metido?

De hecho, son las dos caras de la misma moneda.

El primero está cómodo, sabe que le iría bien, pero ya está bien allí, se ha acostumbrado, se ha adaptado a su zona de confort, pues le da seguridad.

El segundo está incómodo, quiere salir de donde está como sea, tiene prisa, y rechaza lo que está viviendo. Busca la manera de escapar de su situación.

En ambos casos, considero oportuno pararnos y preguntarnos, con sinceridad y humildad, desde el corazón:

¿Es ahora un buen momento para mí?

¿Qué es lo que hace que sienta que no es mi momento?

¿Qué hace que lo sienta tan urgente?

¿Qué me impide encontrar mi momento, con serenidad y compromiso?

Simplemente quiero llamarte la atención para que te observes y te escuches en profundidad.

¿Estás siendo íntegro contigo mismo y con los demás?

¿Estás realmente comprometido contigo mismo?

¿O quizás hay una parte de ti que te está saboteando?

Demasiadas veces he percibido que detrás de estas dos actitudes hay miedo. ¿MIEDO? Si,  miedo.

Miedo de dar un paso

Miedo de afrontar un reto

Miedo a cambiar hábitos

Miedo de salir de la zona de confort

Miedo a fracasar

Miedo a sentir

Miedo al dolor

Miedo de descubrir la verdad

Miedo a hacer los cambios necesarios para solucionar lo que te hace sufrir

Miedo de exponerte a algo desconocido que intuyes que te va a costar

Miedo de no ser capaz de soportar el dolor que quizás pueda aflorar en el proceso

Miedo de no conseguir disciplinar tus hábitos

Miedo a darte cuenta de tu propia sombra

Miedo a ser

Miedo

Y sí, también estoy de acuerdo en que el miedo es una emoción válida y necesaria en la vida de todos, pues nos protege de los peligros y apoya la vida. Aún así, cuando el miedo está en exceso o en defecto, o cuando no está bien dimensionado, o cuando actúa desde nuestra sombra (y ni tan solo nos damos cuenta de su influencia!), sin duda no es un buen aliado.

Así pues, te invito a encontrar tu momento.

¿Quieres? Si.

¿Puedes? Si.

Pues adelante. ¿Para qué posponerlo? ¿Para qué acelerarlo?

Ahora es un buen momento. Y ahora es el único momento que tenemos a disposición

Adelante. Sé valiente.

Seguramente ya sabes que el miedo se supera con coraje, abriendo el corazón, con AMOR.

 

Susana Ros