La biodanza chamánica nace de la fusión entre la biodanza y la medicina energética inca, con el objetivo de trabajar globalmente la sanación y el crecimiento personal.

La biodanza chamánica se lleva a cabo en espacio sagrado, y combina técnicas propias de la medicina energética inca, como las ruedas chamánicas y las ruedas de la verdad, con sesiones prácticas de biodanza.

La biodanza chamánica se divide en 4 etapas evolutivas, cada una de las cuales es un camino de sabiduría y de crecimiento personal. Cada etapa se relaciona con un punto cardinal, un animal de poder y una experiencia de vida.

1ª etapa – EL SUR / LA SERPIENTE: Eliminar lo viejo.

El animal de poder del sud es la serpiente, que muda su piel vieja, dejando atrás todo lo que ya no le sirve. Como la serpiente, las personas también necesitan liberarse de les pesadas cargas que les impiden avanzar con fluidez y libertad por la vida. La serpiente nos ayuda a caminar más ligeros, con impecabilidad y belleza, y nos enseña a aprender de los errores pasados y a honrarlos como sagrados. Nos muestra como desprendernos de lo que ya no nos ocupa, para poder vivir aquí y ahora, con presencia y consciencia.

2ª etapa – EL OESTE / EL JAGUAR: Integrar la luz y la sombra.

El animal de poder del oeste es el jaguar, que nos enseña a caminar por la vida sin miedo, sin rabia y sin adversarios;  es decir, con coraje, amor y compasión. El jaguar nos indica cómo superar el miedo y transformarlo en aliado, y nos ayuda a recuperar nuestra autoestima y nuestro poder personal. Con el jaguar integramos la luz y la sombra, descubriendo que, cuando encaramos la sombra, ésta se llena de luz. Con el jaguar aprendemos a ser humildes, a ser valientes y a tener certezas.

3ª etapa – EL NORTE / EL COLIBRÍ: Ser auténtico y desaprender los roles.

El animal de poder del norte es el colibrí, que nos enseña a absorber el néctar de la vida, a ser libres, confiados y desapegados, a tener fe y esperanza. El colibrí nos ayuda a sacarnos las máscaras de los roles innecesarios que nos impiden ser auténticos, y nos permite reafirmar nuestra individualidad y recuperar la confianza. Con el colibrí honramos a todos los maestros que hemos tenido y a los que seguimos teniendo, y aprendemos de ellos a la vez que nos convertimos en maestros de nosotros mismos.

4ª etapa – EL ESTE / EL ÁGUILA O EL CÓNDOR: Salir del triángulo víctima – salvador – perseguidor, para vivir sin tiempo ni espacio.

El animal de poder del este es el águila del norte y el cóndor del sur, que nos enseñan a volar alto y a ver las cosas desde una perspectiva más amplia y elevada. Desde esta perspectiva, podemos comprender el triángulo nocivo víctima, salvador, perseguidor, y elevarnos por encima de él para ser libres y no caer en su red. En el este aprendemos a perdonar y a estar en paz con  nosotros mismos y con el entorno, y  a percibir la belleza que existe en todas partes. En realidad, nos damos cuenta de que no hay nada que perdonar, puesto que todo es perfecto. Nos unimos al universo, nos fusionamos con la vida y entramos en la infinitud, allá donde el pasado y el futuro se fusionan en el presente, allá donde el tiempo no es lineal sino eterno.

Con la biodanza chamánica vivimos y experimentamos estas etapas evolutivas de sanación y de crecimiento personal a través de la unión de la danza y el movimiento corporal con varias técnicas energéticas de la medicina inca.