Ven, pasa, entra, confía, ábrete, relájate… no hay nada que temer.

Si deseas amar, si quieres compartir, si te apetece conocerme un poco más, te invito a venir.

Si. Así es…

Ven, ven amor.

Con el corazón abierto,

con la sonrisa en los labios,

con presencia,

con ganas de comunicarte,

dispuesto a amar.

Podemos mirarnos, jugar, acariciarnos, besarnos, danzar en el agua, hacer el amor, mirar el mar, pasear, bailar, comer – comer comida sana y abundante, comer caprichos dulces y picantes -, escuchar música, intercambiar masajes, meditar, practicar deporte, mirarnos a los ojos, tantrear, viajar, tomar el sol a la orilla del mar, caminar por la montaña, cantar, hacer planes, soñar despiertos, observar la puesta de sol con una copa de vino en la mano, reírnos de todo y por nada…

… y si tienes coraje, también podemos explorar nuestros mundos internos, navegar por las profundidades de nuestros seres, descubrir nuestros fantasmas, apreciar nuestras virtudes y reírnos de nuestros defectos, bucear en nuestro inconsciente, iluminar nuestra luz y reflejar nuestra sombra, reconocernos como almas, fusionarnos juntos con el todo.

Amor, ven, vente!

Porque a mi lado hay mucho que gozar, hay mucho amor por compartir, hay mucho que celebrar, hay mucho que agradecer, que  honrar, que ver, que sentir, que gustar, que explorar, que aprender, que descubrir, que apreciar.

Ven amor, ven a mi lado.

Siente…

Siénteme, siéntete.

Ama…

ámame, ámate.

Vive…

víveme, vívete.

Ven, acompáñame.

Disfrutemos juntos de la danza del amor!

Susana Ros