Volví…

… y me encontré con todo lo que había dejado

intacto, inmóvil, esperándome.

Volví…

… y lo miré todo con ojos renovados.

Volví…

… y aunque todo estaba igual, lo veía diferente.

Volví…

… y algo cambió.

No fue el entorno, ni las situaciones, ni las personas, ni las cosas…

…simplemente fui yo.

Alguna vez,  al volver de un viaje, de un curso o de una experiencia nueva, que te ha tocado, impactado y transformado en profundidad… ¿Te has sentido desubicado, como un extraño para ti mismo?

Ya sea que la experiencia haya sido buscada o te la hayas encontrado en tu camino, ya sea que la percibas como positiva o negativa, las cosas, las personas, la vida, los valores, el trabajo, de repente, no son como parecían antes. Y entonces te preguntas: ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué me pasa? ¿Esto es lo que deseo?

Sin entender muy bien porqué, te encuentras mirándolo todo con ojos nuevos, y constatas que ya no eres el de antes, algo en ti ha cambiado.

De golpe, como un rayo caído del cielo, te das cuenta de que necesitas reencontrarte, redefinirte, reubicarte, reinventarte, reconocerte de nuevo. Ves la necesidad de hacer cambios en ti, en tu vida, en tus relaciones, en tu trabajo, con tu familia…. Y a veces, esto puede llegar a ser muy desconcertante y confuso. ¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? ¿Qué camino seguir?

En estos casos, un buen acompañamiento terapéutico, desde el respeto, la escucha y la empatía, puede ayudarte a hacer un proceso más suave, profundo, llevadero y duradero.

¿Te animas a compartir este proceso conmigo?